El proceso de transformación de José Arcadio II, de capataz de la bananera a líder sindical de los trabajadores, es llevado con mano maestra en la segunda temporada de Cien años de soledad, la serie de Netflix basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez. Vemos la concientización del personaje en la fuerza interior de la mirada del actor (Julián Román) a su entorno, a sus compañeros trabajadores, a la insensibilidad de Mr. Brown. Asimismo, la presencia de la United Fruit Company, que representa la penetración del capital transnacional bajo la aparente bonanza del progreso, es desarrollada como una de las causas de la destrucción de Macondo; la otra, es la consumación del incesto en la familia. La segunda temporada de la serie, dirigida por Carlos Moreno y Laura Mora, ofrece una muy lograda lectura de Cien años de soledad que supera aquella versión edulcorada, propia de las oficinas de Turismo y los actos oficiales, que la redujo a las mariposas amarillas y se olvidó de la historia.
«El armisticio», el primer capítulo, establece el sentido político de la guerra del coronel Aureliano Buendía, que no es un loquito del parque armando bochinche, sino un combatiente de una guerra civil que perdieron los liberales y que fue el origen, en el siglo veinte, de un conflicto armado que ha desangrado a Colombia hasta hoy. La amargura y frustración del coronel Buendía (Claudio Cataño) lo carcome hasta su muerte y, en la serie, no llega a encontrar sosiego ni siquiera en el trabajo de orfebrería de sus famosos pescaditos de oro. La iracundia del coronel es caracterizada como la frustración de una alternativa política que se hundió en los excesos de la guerra y del poder efímero y se desvaneció en la soledad existencial del propio coronel Buendía.
La llegada del tren y de la bananera, la explotación laboral a la que somete a los trabajadores y la masacre con la que los despide esa alianza incestuosa del poder económico y el poder político, se desarrollan en tres capítulos: «Había llegado el inocente tren», dirigido por Carlos Moreno; «Fue un once de octubre» y «Eran más de tres mil», dirigidos por Laura Mora. La serie en su conjunto abarca los sentidos de una novela signada por el realismo mágico y lo real maravilloso, y que, en esta temporada, se asienta también sobre la realidad histórica. La serie desnuda, como si fuera una crónica documental, la rapacidad de la United Fruit Company, que operó como un enclave neocolonial que manejó la ley a su arbitrio y sometió al Estado a sus intereses, explotando, despojando y reprimiendo con violencia a los trabajadores. En la novela se habla de la compañía bananera, mientras que en la serie se la nombra directamente.
La matanza de los trabajadores tiene como referente real la masacre ocurrida el 6 de diciembre de 1928 en Ciénaga, departamento del Magdalena. En la novela Cien años de soledad se menciona con nombres y apellidos a los responsables directos de la matanza de los trabajadores de la bananera. En la novela y en la serie se habla de tres mil trabajadores asesinados por el Ejército colombiano cifra que, al parecer, responde al lenguaje hiperbólico garcíamarquino, pues no existe documentación sobre ella. Sin embargo, sí existe un informe, del 16 de enero de 1929, del cónsul norteamericano Jefferson Caffery dirigido al secretario de Estado que habla de al menos mil muertos durante la represión reportados por el propio representante de la United Fruit. En la serie de Netflix, durante la concentración en la plaza en la que los trabajadores y sus familias quedan a merced del ejército, está muy bien lograda la imagen del niño sobre los hombros de José Arcadio II, que en la novela se narra así:
Muchos años después, ese niño había de seguir contando, sin que nadie se lo creyera, que había visto al teniente leyendo con una bocina de gramófono el Decreto Número 4 del Jefe Civil y Militar de la provincia. Estaba firmado por el general Carlos Cortés Vargas, y por su secretario, el mayor Enrique García Isaza, y en tres artículos de ochenta palabras declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba al ejército a matarlos a bala.[1]
Luego vendrá la debacle de Macondo sincronizada con el nacimiento del niño con cola de cerdo, que es el hijo de Amaranta Úrsula (María Adelaida Puerta) y Aureliano Babilonia (Sebastián Osorio): la serie consigue mostrarnos la celebración del Eros y el imparable derrumbe de la casa y darle imagen a esta sentencia de la novela: «En aquel Macondo olvidado hasta por los pájaros […] recluidos por la soledad y el amor y por la soledad del amor […] Aureliano y Amaranta Úrsula eran los únicos seres felices, y los más felices sobre la tierra» (340). Durante el parto, aparecen todos los Buendía, de tal forma que la proximidad del final está unida al cierre del ciclo mítico. En la lucidez de su desesperación, Aureliano Babilonia consigue descifrar el epígrafe de los pergaminos de Melquiades y su sentido: «El primero de la estirpe está amarrado en un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas». (349)
Los últimos veinte minutos de la serie son apocalípticos al igual que las páginas finales de la novela. La imagen del viento que se lleva a Macondo, que todo lo arrasa, que lo envuelve todo en una polvareda incesante, traslada a las imágenes de la serie la fuerza visual del texto de la novela: «Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugados por la cólera del huracán bíblico […]» (350). Entonces, después de la penetración del enclave colonial de la United Fruit Company y la explotación a los trabajadores que llevó a su masacre, y el cierre del ciclo mítico con la aparición del niño con cola de cerdo, ya solo nos queda escuchar de manera inevitable la frase que cierra el apocalipsis de Macondo: «[…] porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra». (351) Los directores y guionistas de la serie de Netflix leyeron Cien años de soledad como una novela mítica, maravillosa e histórica y así la realizaron.
[1] Gabriel García Márquez, Cien años de soledad [1967], 42da. ed. (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1974), 258. En mi entrada del 16 de diciembre de 2024, comenté la primera temporada de la serie: «Cien años de soledad, de Netflix: un entretenimiento inteligente».



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