(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

sábado, marzo 21, 2015

Oficio de la poesía


           En 1999, durante su trigésimo periodo de sesiones, la UNESCO declaró el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía. Con motivo de esta celebración —que coincide con el Equinoccio de Primavera, en el hemisferio norte—, Irina Bokova, directora general, ha dicho: «Cada poema, aunque único, refleja lo universal de la experiencia humana, el anhelo de creatividad que trasciende todos los límites y las fronteras, tanto del tiempo como del espacio, en la afirmación constante de que la humanidad forma una única y sola familia».
En este día, comparto con ustedes algunos poemas o fragmentos que, de alguna manera, hablan sobre la poesía.


XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer,
de Rimas, 1871.


XLVI

[…]

¡Verso, nos hablan de un Dios
Adonde van los difuntos
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!

José Martí,
de Versos sencillos, 1891.


Ars
 
El verso es un vaso santo; ¡poned en él tan solo,
            un pensamiento puro,
en cuyo fondo bullan hirvientes imágenes,
¡como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

[…]

José Asunción Silva,
de Sitios, 1895.




El poema, 1

¡No le toques ya más,
que así es la rosa!

Juan Ramón Jiménez,
de Piedra y cielo, 1917 – 1918.


Arte poética

[…]

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Vicente Huidobro,
de El Espejo de agua, 1916.


La poesía es un arma cargada de futuro

[…]

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

[…]

Gabriel Celaya,
de Cantos íberos, 1955.  


Arte poética

[…]

Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.

[…]

Jorge Luis Borges
de El Hacedor, 1960.


Poema

Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida
esta ceremonia demasiado pura.

Alejandra Pizarnik,
de Los trabajos y las noches, 1965.


Qué es poesía

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
Varias decenas de pinchos en la carne.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Que cualquier cosa sea posible, eso es poesía.

Roberto Fernández Retamar,
de Buena suerte viviendo, 1962 – 1965.




El combate poético

Tú me darás el arma, Poesía
para vencer al enemigo oculto,
para arrasar las fortalezas fatuas,
para escalar las torres de lo bello,
para extirpar las sierpes del planeta
instaurando el reinado del rocío.

[…]

Jorge Carrera Andrade,
de Vocación terrena, 1972.



Duro con ella

[…]

Duro con ella hasta que aprenda
hasta que nunca más se ponga entre mayúsculas
duro con ella duro muy duro hasta molerla
que reviente la puerca la maldita la increíble
que explote la tremenda la copulante la insidiosa
Duro con ella hasta encontrarla ausente y descreída
duro con ella con esta absurda torpe y loca poesía

Fernando Nieto Cadena,
de De buenas a primeras, 1976.


Anónimo del siglo XX
 
ustedes presabían (como todo) camaradas
que iba a ser un espécimen de intelectual podrido
porque escribo en lugar de componer-el-mundo
            entre dos tintos
ahora me hago la autocrítica bisiesta
pretendí ser la palabra que cortan en las frase
            de los otros
esa que censuran cada día en el texto de los casitodos

[…]

Jorgenrique Adoum,
de Prepoemas en postespañol, 1979.


Artificios

Ocurre que cada día mudamos de entusiasmo,
y al borde de los versos uno olvida
la ropa, los recibos, los mandados,
porque el poema atormenta las horas,
el minuto feliz, ese frágil momento
en que se nos escapa el milagro
o inventamos la magia, y el secreto florece.

Entonces la noche se enciende tajante
y esas dulces lucecillas de bengala
regalan esplendor a las más viejas ruinas.

José Luis Díaz-Granados,
de Sala de operaciones, 2006.


             
            Pablo Neruda, en su célebre texto “Sobre una poesía sin pureza” (Revista Caballo verde para la poesía, Madrid, # 1, 1935) señaló: “Es muy convenientes, en ciertas horas del día o de la noches, observar profundamente los objetos en descanso […] de ellos se desprende el contacto del hombre y de la tierra como una lección para el torturado poeta lírico”; y, más adelante le dio cuerpo a la definición de esa poesía sin pureza que propugnaba: “Una poesía impura como un traje, como un cuerpo, con manchas de nutrición y actitudes vergonzosas, con arrugas, observaciones, sueños, vigilia, profecías, declaraciones de amor y de odio, bestias, sacudidas, idilios, creencias políticas, negaciones, dudas, afirmaciones, impuestos”.



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