José María y Corina lo habían conversado en alguna de sus tardes de té y facturas: toda muerte engendra ausencias y cada ausencia es un pedazo de muerte que se adhiere para siempre a nuestra piel de solos.
(De El perpetuo exiliado, 2016).
Mostrando entradas con la etiqueta piratería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta piratería. Mostrar todas las entradas

lunes, marzo 23, 2026

Inteligencia Artificial y las nuevas formas de plagio en la creación literaria

Imagen generada con Craiyon.


Clay Shirky, vicerrector de la Universidad de Nueva York, publicó en The New York Times, el 27 de agosto del año pasado, su artículo «
Hay una crisis de estudiantes haciendo trampa con la IA. Las universidades deben cambiar», en el que reconocía el fracaso de las estrategias de la persuasión ética y la de fomentar los usos de la IA que requieren participación para evitar el uso fraudulento y perezoso de las aplicaciones de IA en las tareas de investigación y escritura. Un estudio publicado por La Jornada, el pasado 19 de marzo, se resume en su título: «Los chatbots con IA crean nuevas formas de violencia contras las mujeres y las niñas», resultado lógico si se sabe que tales chatbots se alimentan de la pornografía distribuida en la red. En los concursos literarios, cada vez con más frecuencia, se especifica la prohibición de usar herramientas de IA en la escritura de los textos, aunque ya hay unos pocos que solo limitan su uso. Las aplicaciones de IA entrenadas con LLM (Large Language Model o Modelo de lenguaje a gran escala) son herramientas basadas en la piratería impune del lenguaje humano y su uso es un plagio sin precedentes de la experiencia humana de la escritura creativa.

            La IA generadora de textos se alimenta de una cantidad masiva e inconmensurable de textos que han sido digitalizados y están almacenados en la red. Su entrenamiento les permite captar las sutilezas del lenguaje humano y están en capacidad de predecir la sucesión sintagmática de la lengua y generar textos coherentes con una capacidad constante de mejorar. En este marco, el LLM se ha apropiado de la escritura humana sin reconocer autoría y menos derechos derivados de dicha autoría. Un estudio publicado por la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España, ACE, publicado en enero del año pasado dio el siguiente resultado: «Según los datos, el 96,5 % de los encuestados cree que ningún modelo de IA debería entrenarse con obras literarias, científicas o de traducción sin el consentimiento explícito de los autores/as. Además, el 49,9 % rechaza de plano autorizar este tipo de usos, mientras que el 50,1 % estaría dispuesto a considerarlo, pero únicamente a cambio de una remuneración adecuada».

            Jorge Carrión, que ha experimentado con textos transmedia y ha reflexionado sobre la IA, la literatura y la generación de contenidos, decía en una entrevista para Letras Libres, en 2024:

 

Yo creo que la literatura no es que sea inalcanzable para las máquinas, pero sí que está todavía lejos, siempre y cuando pienses que la literatura es ese arte de la complejidad y de la dimensión simbólica y poética. Si crees que la literatura es lo que escribe Dan Brown las máquinas ya pueden escribir ese tipo de literatura […] Tengo autoridad para opinar y que puedo libremente negarme a escribir con IA, y estoy escribiendo ahora cien por cien de modo artesanal, casi a mano. Estoy atento para ver cómo evoluciona. Ahora mismo el tipo de literatura que yo escribo es inaccesible para la IA y eso me permite escribir con libertad y tranquilidad.

 

            El problema es que, así como en el pasado había plagiadores de letras de canciones o novelas poco conocidas, hoy existe gente que cree que la originalidad de sus indicaciones (prompts) es suficiente para que los poemas o relatos generados con IA sea de su autoría. Si yo puedo ordenar a una aplicación elemental de IA que escriba un poema en el estilo de sor Juana, el universo del plagio es infinito. El ejercicio lo hice durante el diplomado de Escritura académica que ofrecí en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, en 2023, y la indicación fue de lo más sencilla: «Soneto imitación de Sor Juana sobre el molcajete y el tejolote»:

 

En molcajete de piedra tallada,

donde el pasado encuentra su abrazo,

el tejolote danza con su paso,

labrando el tiempo en cada embestida.

 

Como el poeta cincela en su verso,

así el tejolote con arte fía,

triturando el maíz con maestría,

transformando en manjares dispersos.

 

Molcajete, crisol de la cocina,

donde tradiciones laten y huelen,

y en cada moler el alma anida.

 

Tejolote, mensajero de las huellas,

moliendo historias que el viento atesora,

la esencia ancestral en tu ronda sellas.

 

 

            Debo reconocer que el ChatGPT fue sincero conmigo y me dijo, antes de mostrarme el poema, de métrica casi perfecta: «Lamentablemente, no tengo acceso a la totalidad de los sonetos escritos por Sor Juana Inés de la Cruz ni puedo generar una imitación exacta de su estilo. Sin embargo, puedo intentar crear un soneto en el estilo barroco característico de Sor Juana que hable sobre el molcajete y el tejolote». El punto conflictivo reside en que es posible que un poemario completo sea escrito con IA, al ritmo de las indicaciones. Lo cual, en términos llanos y dado la piratería que subyace en las aplicaciones entrenadas con LLM, es una nueva forma de plagio.

            El problema se extiende a otros ámbitos de la industria del libro. Leía que, sendas obras de las escritoras Elizabeth Smither y Stephanie Johnson fueron eliminadas del Ockham New Zealand Book Award por incluir ilustraciones creadas con inteligencia artificial en sus portadas. «El comité organizador aplicó una regla introducida en agosto del 2025, la cual establece que ningún libro con contenido visual producido con IA puede participar en el premio. Según la entidad, esta política responde a la necesidad de proteger el trabajo humano en un entorno en el que las tecnologías de generación automática se expanden con rapidez». Hay mucha tela que cortar al respecto, pues la IA no es solo una aplicación más diseñada para “facilitar el trabajo humano de la escritura”, es una tecnología que, habiéndose apropiado del saber producido por la humanidad, puede reemplazar directamente el trabajo humano de escribir y, por consiguiente, el de pensar.