(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

domingo, agosto 05, 2018

Aengus bajo la tierra de Puembo


Aengus, 19 de octubre de 2009 - 2 de agosto de 2018

No hay barca que atraviese la laguna
hacia lo eterno; ni hay cielo para los perros
más que en nuestro humano consuelo.
Existen tan solo el amanecer y la noche
al final de las horas; ritual de cada día
sin el tiempo del antes ni el porvenir ilusorio.

Aengus, diosecillo del amor y la poesía,
pelaje de nocturnidad brillante; pecho
de algodón acorazado; ojos de tristeza vivaz,
eres ausencia que duele al contemplar
aquel sillón tuyo, que hoy es vacío definitivo.
Ya no más el galope de tus patas aladas
ya no tu estampa de caballero en esmoquin
ni las cabriolas de tu juguetón contento
sobre la alfombra erizada de verde del jardín.

No mejoran los cuerpos con el tiempo
como los vinos añejos; los cuerpos se agrian,
su sangre es acíbar para el brindis de muerte.
Aengus, caminante de un bosque de asfalto,
los años nos consumen la piel, las vísceras,
los huesos; engullen nuestra carne de adioses;
y tú eres abono amoroso en la tierra de Puembo.
Este llanto que verso y duelo humedece
mis palabras para que en ellas germinen
los paseos por el parque, tus correrías
sin brida, ¡esos ladridos, y peleas callejeras!
…tu persistencia de dogo feliz sin calendario.


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