(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

domingo, septiembre 27, 2015

Tercera carta a la Comunidad de la UASB


Ese pequeño género humano, doscientos años después, está signado por la diversidad que encontramos en la luminosidad del arcoíris


En los exteriores de la UASB, junto al edificio Manuela Sáenz, está una estatua de Simón Bolívar sentado en un poyo largo, de piedra vista. Se trata de un monumento en tamaño natural que tiene la virtud de convertir en un personaje cotidiano a quien le debemos la conducción del proceso libertario de la región. Su particularidad es que, a contramano de la iconografía escolar, Bolívar viste de civil como un símbolo de aquel republicanismo que postuló desde la Carta de Jamaica, en tanto Estadista fundacional de nuestra América.
El Bolívar de civil de la UASB es la memoria del pensamiento latinoamericano que se hermana con las formulaciones de José Martí en su ensayo Nuestra América, publicado en enero de 1891. Ese bronce de Bolívar se complementa con una frase tomada de la Carta de Jamaica: “Somos un pequeño género humano”.  La cita completa es la siguiente: “Nosotros somos un pequeño género humano: poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias aunque en cierto modo ya viejo en los usos de la sociedad civil”. Y ese pequeño género humano, doscientos años después, está signado por la diversidad que encontramos en la luminosidad del arcoíris. Celebrar el rito de la foto junto al ciudadano Bolívar es celebrar a la UASB como un centro académico que contribuye, desde la libertad de cátedra, el pensamiento crítico y las prácticas interculturales, a los pueblos de la región.
Y es que el principio rector de un centro académico es la libertad de cátedra y la responsabilidad ética en la docencia y la investigación. La cátedra no puede ser el pretexto para el adoctrinamiento pues aquello constituye un abuso por parte del docente. La cátedra es el espacio que propugna el debate académico en torno a los diferentes saberes, es el espacio que impulsa la investigación desde los postulados críticos que se modifican cuando los hechos de la realidad son superiores a las hipótesis de trabajo.
Por ello es necesario una universidad en la que el concepto de autonomía no sea confundido con el de autarquía. Es fundamental, por tanto, preservar a la universidad de los avatares de la política cotidiana puesto que, para el desarrollo del pensamiento científico, la universidad tiene que ser tan independiente de los gobiernos como de los usos partidistas por parte de sus autoridades. La autonomía, y más la de un organismo internacional, es un privilegio otorgado por los Estados para que la institución esté al servicio de la sociedad, pensando la integración regional.
De ahí que, una universidad crítica sea también un espacio para el debate plural y, por supuesto, un lugar que genera aportes que planteen alternativas a los problemas sociales, institucionales, de cooperación Sur-Sur, etc., de la región. Por encima de las militancias partidistas de sus miembros, la universidad construye un arcoíris de ideas y no los garrotes de los sectarios. En este sentido, la universidad tiene como primera tarea el diseño de mecanismos tendientes a democratizar el acceso a ella de los estudiantes de la región y la multiplicación de la oferta académica, optimizando los recursos y especializando en diferentes áreas del conocimiento a las distintas sedes nacionales.
Finalmente, vale destacar y ratificar específicamente que el fortalecimiento institucional de la universidad pasa por el respeto a la estabilidad laboral del personal docente, administrativo y de servicio que ha contribuido a la vida de la comunidad universitaria. Nada tan necesario como la diversidad de pensamiento, nada tan indispensable como la libertad para manifestarse de cada uno de los miembros de la comunidad, nada tan humano como la tranquilidad de las familias mediante la afirmación de la seguridad de su espacio de trabajo.
Simón Bolívar fue un soñador y un visionario que, venciendo todas las dificultades que se le presentaron, hizo realidad sus sueños de Libertador, aunque no pudo concretar la unidad de nuestras repúblicas. Bolívar señaló en la Carta de Jamaica que lo que nos ayudaría en esos momentos a expulsar a los españoles y a fundar un gobierno libre era la unión: "mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos".
Los monumentos son apenas un símbolo para que las personas de hoy honremos la vida y la memoria de quienes trabajaron por un mundo mejor. Seguir cimentando una universidad comprometida con la libertad de cátedra, el amor al conocimiento y la unidad regional en la diversidad y en lo intercultural, es también trabajar por los sueños libertarios de Bolívar.
Fraternalmente,
Raúl




Raúl Vallejo es docente del Área de Letras y Estudios Culturales de la UASB, sede Ecuador. En esta foto junto a la estatua de Bolívar en el recibidor del edificio Olmedo. Recientemente tuvo a su cargo la edición y el estudio introductorio de un libro facsimilar y bilingüe de la Carta de Jamaica, con motivo de los 200 años de la misma. La publicación fue auspiciada por el Parlamento Andino y la Embajada de Ecuador en Colombia. Asimismo, fue quien tuvo a su cargo el estudio introductorio, la cronología, la selección de cartas y el cuidado del texto de la primera edición en España de La victoria de Junín. Canto a Bolívar, el poema fundacional de nuestra épica de José Joaquín Olmedo, publicada por Ediciones Doce Calles, de Madrid, y la UASB.

1 comentario:

Pilar Nuñez C dijo...

Eso es, la Universidad es el espacio del pensar... de la creación de conocimiento, de criticidad, espacio para aprender a elevar nuestro nivel de conciencia. Para ello, debe moverse junto a la realidad nacional y mundial, no de espaldas a ellas. En efecto, la autonomía no es autarquía, no debe ser "aprovechada" para que en su interior se haga lo que sea, sin considerar el importante significado de la responsabilidad ulterior y peor aún, para que determinados grupos "adoctrinen" al estudiantado en favor de partidos políticos -por cierto muy bien identificados- y que son, en mucho, responsables de lento grado de avance en producción científica y tecnológica en todos los campos de la vida y del quehacer societal. Suscribo el contenido de esta Tercera carta a la Comunidad de la UASB, y me uno a todos quienes apoyan la posibilidad de que Raúl Vallejo asuma el Rectorado de la Universidad-
Atentamente, Pilar Núñez C.