(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

lunes, septiembre 27, 2010

El lector necesita saber quién escribe y desde dónde lo hace


En carta dirigida a El Universo —diario de militante oposición política al gobierno de la Revolución Ciudadana—, el 22 de julio de 2007, señalé, entre otros puntos, el siguiente:

“Considero que el ejercicio de la opinión en una columna editorial es libérrimo pero, al mismo tiempo, es en donde el articulista debe asumir a plenitud la responsabilidad que de sus palabras derivare. En lo personal, siguiendo a Voltaire, puedo no compartir las ideas de algún editorialista pero estoy dispuesto a luchar por el derecho que ése tiene a expresarlas. Al mismo tiempo, es indispensable que el público lector conozca la orientación ideológica o política del articulista puesto que nadie habla desde la imparcialidad; pretender que eso es así es engañar al lector.”

El director editorial de entonces, el ex trotskista Emilio Palacio que se convirtió camaleónicamente en vocero de dicha empresa periodística, respondió parapetado tras la firma institucional de El Universo: “…es una propuesta que revela un método político intolerante, el mismo que emplea este Gobierno: obligar a las personas a que se encasillen en cierta ideología para luego ubicarlas como aliadas o enemigas.” Francisco Febres Cordero, alias “el pájaro”, pretendió burlarse en un artículo en que se lanza furibundo contra mí porque en algún momento se dijo que yo asumiría la dirección El Telégrafo: nótese el desenfreno y el prejuicio: la crítica no era porque había asumido la dirección o porque había hecho algo negativo en el ejercicio de tal dirección: el enojo fue por la sola posibilidad de que yo asumiera la dirección de dicho diario.

Reafirmo cada uno de los planteamientos que realicé en dicha carta y que publiqué en este blog (ver archivo de julio 2007). Y, sobre el punto de la identificación ideológica y/o política de los articulistas de opinión, me topé recientemente con el Manual de estilo de diario El país, de España, que dice algo similar a lo que yo señalé en mi carta:

“2.78. Todos los artículos de opinión llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema. Esta norma es extensible a las colaboraciones de las páginas de Opinión tanto como a las tribunas que se publiquen en las demás secciones.” (Manual de estilo de diario El país de España, p. 31, versión online en pdf)

Así, por ejemplo, en la edición online de El país, de hoy, Cándido Méndez escribe un artículo titulado “Rectifique señor Presidente” explicando el porqué es justo el llamado a Huelga General, el próximo 29 de septiembre. Al final del artículo aparece la identidad del articulista: "Cándido Méndez es secretario general de UGT". En otro tema, menos polémico, también se cumple la norma del Manual: Mercè Rivas escribe “Republicanas, Prostitutas o débiles mentales”; al final del artículo está su identificación: "Mercè Rivas Torres es periodista, autora de Los sueños de Nassim y Vidas."

¿Resulta entonces que El país sería por este motivo políticamente intolerante? ¿El que se señale en una línea el lugar de donde se escribe es una parquedad motivo de chiste? ¿O, simplemente, sucede que en Ecuador quieren pasarnos gato por liebre con el cuento de la libertad de opinión y nadie se hace responsable ni por lo que dice ni desde dónde lo dice? El ex trotskista y alias el “pájaro” esconden su ignorancia, su mediocridad intelectual y su mala leche contra el gobierno y sus funcionarios tras la teoría de la conspiración y el chiste barato.

1 comentario:

Sharvelt dijo...

Así es, y lastimosamente en este país mucho si se dejan pasar gato por liebre y toman a un cuenta chistes de esquina como ejemplo de la más fina "ironía"... A cada uno se le caerá la máscara a su debido momento, si no es, como en el caso de Palacio, que ya se cayó.
Saludos