(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

domingo, septiembre 16, 2012

Edición conmemorativa de La muerte del cóndor



El proceso revolucionario liberal, del que fue su líder, modificó sustancialmente la constitución del Estado nacional ecuatoriano: consolidó la separación del Estado y la Iglesia, promovió la transformación del modo de producción que aún se basaba en formas de explotación feudal, institucionalizó la educación pública, laica y gratuita, y amplió los derechos civiles de la ciudadanía. Eloy Alfaro Delgado, nacido en Montecristi, provincia de Manabí, el 25 de junio de 1847, también fue un latinoamericanista que luchó por la independencia de Cuba y sostuvo, en 1898, la necesidad de crear el Derecho Público Americano para confrontar el uso imperialista de la Doctrina Monroe por parte de los Estados Unidos.
El asesinato de Eloy Alfaro, ocurrido en Quito, el 28 de enero de 1912, es un crimen abominable que, según Pío Jaramillo Alvarado, en su alegato fiscal de 1919, fue permitido por el gobierno de Carlos Freile Zaldumbide e instigado por cierta prensa oficial y oficiosa al servicio de los intereses de la naciente oligarquía plutocrática. La muerte de Alfaro es un ejemplo histórico de la alianza de los poderes fácticos que jamás han desdeñado el cometimiento de crímenes atroces para consolidar sus ambiciones políticas y económicas.
José María Vargas Vila y Eloy Alfaro se conocieron en el destierro en Nueva York que padecían junto a José Martí. Ahí, según el historiador colombiano Gonzalo España, Vargas Vila incorpora a Alfaro, a pesar de que este no tuvo la escritura entre sus talentos, a la revista Hispanoamérica, que aquel fundara. Años más tarde, cuando la revolución liberal triunfa en Ecuador, Alfaro nombra a Vargas Vila como representante del Ecuador en el Vaticano. Después, los amigos siguieron cada quien su rumbo: Vargas Vila aburguesado en Europa, Alfaro construyendo en Ecuador una nueva patria.
            En eso sucedió la hoguera bárbara, como la llamó Alfredo Pareja Diezcanseco.
José María Vargas Vila, indignado por el horrendo crimen del que fue víctima Eloy Alfaro, publicó en 1914 La muerte de cóndor, texto biográfico de estilo vanguardista en el que la expresión poética se funde con la narración de la palabra combativa, centrado en el asesinato de Alfaro. A cien años del crimen, la Embajada del Ecuador en Colombia ha reeditado este libro, que fue presentado el miércoles 12 de septiembre en Bogotá, en el Gimnasio Moderno, y el viernes 14 en la VI Fiesta del Libro y la Lectura de Medellín. Próximamente, será presentado en Cali, en donde existe un monumento a Alfaro, que ilustra la portada de esta edición, erigido en el barrio Obrero, en la tercera década del siglo veinte.
Esta edición conmemorativa ratifica el compromiso con la memoria histórica de nuestra América y con la necesidad de mostrar a los colombianos un ejemplo literario de los lazos políticos y culturales que han unido a Ecuador y Colombia a lo largo del tiempo.

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