(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

domingo, abril 03, 2011

La hipocresía sobre Libia

¿En qué se parecen Nelly Furtado, Mariah Carey, Beyoncé y Sarkozy? En que todos se abrazaron con Gadafi. Las cantantes cobraron al menos un millón de dólares por presentación y ahora, compungidas y arrepentidas, no saben qué hacer con el dinero. Parecería que cuando ellas cantaron no sabían que Gadafi llevaba decenas de años en el poder y que no se distinguía precisamente por sus modales democráticos. Que las cantantes no lo supieran, vaya y pase aunque de ninguna manera la ignorancia en política internacional es una excusa para vender su canto a un dictador. Es que el dinero que Gadafi les pagó entonces no olía mal.

Pero que los jefes de Estado de las democracias occidentales hayan tenido a Gadafi como su aliado durante años y ahora lo repudien por dictador resulta una hipocresía supina. ¿Acaso no recibió la secretaria de Estado, Hillary Clinton a Mustasim Gadafi, uno de los hijos de Gadafi en la Casa Blanca? ¿Acaso no recibió Sarkozy al mismo Gadafi en los Campos Elíseos? Nuevamente estamos como con Irak: si un dictador se vuelve incómodo hay que apoyar a quienes quieren tumbarlo, más aún si el país que gobierna tiene petróleo.

“Lo primero que le pido a ese payaso es que devuelva el dinero a los libios. Le dimos esa ayuda para que actuara a favor del pueblo libio, pero nos ha decepcionado”. Eso dijo Saif al Islam, hijo de Gadafi, refiriéndose al presidente francés y a la supuesta financiación de su campaña electoral en 2007 a cargo del régimen libio. Sarkozy negó que haya recibido dinero alguno para su campaña electoral por parte de los libios y el hijo de Gadafi amenaza con enseñar las pruebas. Hasta que no las enseñe aquella declaración solo responde a la estrategia de desprestigiar al antiguo socio. Pero la reacción del hijo de Gadafi nos da la idea de la cercanía que el régimen libio creía tener con el gobierno francés.

¿Es Gadafi el único gobierno que no vive la democracia occidental en la región? Por supuesto que no. ¿Va a intervenir la OTAN en todo Medio Oriente cuando las protestas se generalicen? Los ciudadanos del mundo esperaríamos que no. ¿Tumbará la OTAN a las monarquías petroleras cuando éstas enfrenten a sus pueblos? Me imagino que una intervención de esta naturaleza no sería apoyada en el Consejo de Seguridad.

Obviamente, no estoy defendiendo ni menos apoyando la represión que realiza Gadafi contra un sector de su pueblo ni avalando las dictaduras. Pero en el mundo ya vivimos la invasión a Irak (a propósito… ¿dónde están las armas de destrucción masiva?) y fuimos testigos de quiénes se llevaron los contratos para la “reconstrucción de Irak”. Parecería que la actitud de las potencias sobre Libia es porque Gadafi resultó un aliado incómodo al que quieren destruir para asegurar el control de la producción petrolera y que la invocación a la democracia y a los derechos humanos es pura hipocresía.

¿Por qué no plantear una salida política que permita un verdadero alto al fuego? Hoy, por supuesto, nadie quiere hacer un alto al fuego porque aquello, desde la estrategia militar del régimen, de los rebeldes y de los invasores resultaría fatal para cualquiera. Haber dejado sin salida política a Gadafi es un error táctico que conduce a la OTAN a una guerra total y no solo a la creación de un espacio de exclusión aérea; aunque parecería que la intervención no se ha limitado al espíritu ni a la letra de la resolución. Por ejemplo, el embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogozin, dijo que las acciones de la operación militar en Libia para sacar del poder a Gadafi exceden los marcos de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. El que las potencias se consideren “policía del mundo” resulta problemático a la hora de definir los alcances de la represión que ejecuta dicha policía, sobre todo porque los aliados de ayer son satanizados hoy.

Defender la vida es mucho más complejo porque implica una actitud permanente de construcción de la paz mundial y va en contra de reacciones guerreristas en momentos coyunturales bajo la invocación de los derechos de los seres humanos. Defender la vida empieza por el diseño y ejecución de un orden económico mundial más justo, por el compromiso inexcusable de solucionar pacíficamente los conflictos, por la promoción del diálogo en toda circunstancia. Probablemente me dirán: de acuerdo pero Gadafi estaba masacrando a su pueblo; mas yo pregunto: cuando las dictaduras militares del cono sur torturaban, desaparecían, asesinaban a su pueblo, ¿se le ocurrió a la policía del mundo intervenir en nombre de la democracia occidental y de la defensa de los derechos humanos?

El dictador Augusto Pinochet y el Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger

1 comentario:

yogagye dijo...

En relación a la pregunta de la conclusión, se debería pensar que porque nunca se hizo, ¿entonces nunca se debe hacer?... Como dijo Einstein: "si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".

Es verdad que el petroleo libio está en juego, pero también es verdad que se estaba masacrando, utilizando aviones de combate contra el propio pueblo que los paga... Creo que la intervención internacional era necesaria. Ojalá hayan quedado lecciones aprendidas de Iraq.

A parte de esto, con el resto de la reflexión, estoy totalmente de acuerdo. Saludos.