José María y Corina lo habían conversado en alguna de sus tardes de té y facturas: toda muerte engendra ausencias y cada ausencia es un pedazo de muerte que se adhiere para siempre a nuestra piel de solos.
(De El perpetuo exiliado, 2016).
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lunes, febrero 09, 2026

Jeffrey Epstein: asquerosamente rico

Virginia Roberts Giuffre, víctima de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, es una voz poderosa en el documental de Netflix Jeffrey Epstein: asquerosamente rico (2020). Giuffre se suicidó en abril de 2025 y su libro póstumo Nobody's Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice apareció en octubre del mismo año. La foto que Giuffre sostiene en sus manos es de cuando ella fue traficada por Epstein y Maxwell para el entonces príncipe Andres cuando ella tenía 17 años.

Han sido liberados, por ley Federal, más de tres millones de documentos relacionados con el caso criminal del delincuente sexual Jeffrey Epstein. La información sobre violación de menores, secuestro, tráfico y tortura de mujeres, orgías organizadas para complacencia de pervertidos, entre otros delitos sexuales, es abundante, caótica y asquerosa. Los delitos involucran a políticos, artistas, académicos y a la realeza europea: hombres blancos, hombres millonarios, hombres con poder económico y político. Pero Epstein no fue una anomalía del sistema, sino un síntoma de cuán enfermo es el sistema; Epstein fue el intermediario de una estructura de poder perverso que se sabe impune.

            En 2020, apareció en Netflix Jeffrey Epstein: Filthy Rich (Jeffrey Epstein: asquerosamente rico), dirigida por Lysa Bryant, basada en el libro homónimo de James Patterson. Para quien busque información de calidad sobre los orígenes de Epstein y quiera escuchar con atención la voz de las víctimas, esta miniserie documental de cuatro capítulos es un excelente comienzo. El documental es un testimonio perturbador sobre el esquema piramidal de explotación sexual que empezó a implementar Epstein luego de acumular riqueza y continuar reproduciéndola con prácticas financieras criminales. Asimismo, este documental vuelve protagónica la voz de las víctimas, evidencia la explotación sexual a la que fueron sometidas y destaca su valentía para denunciar a Epstein y someterlo a la justicia por sus crímenes sexuales. A la luz de los documentos liberados a fines del año pasado y a comienzos de este, Epstein no es solo es un pervertido sino una pieza del engranaje del poder de una oligarquía mundial que, de manera sistémica, se siente más allá de la ley y la moral.

Jeffrey Epstein, blanco, guapo y rico, es la representación de un sistema que celebra y premia con reconocimiento social y sin remordimiento el enriquecimiento basado en la mentira, la estafa, la especulación financiera y el robo, según se deduce de esta investigación de The New York Times «Estafas, robos y mentiras: así construyó Jeffrey Epstein su fortuna», publicada el 21 de diciembre de 2025. Es el sistema que, cuando se empezó a descubrir su condición de depredador y traficante sexual, procuró un blindaje para él y sus cómplices en detrimento de las víctimas. Así, el papel del fiscal Alex Acosta que, en 2008, le dio un trato favorable a Epstein al firmar, a espaldas de las víctimas, un acuerdo de no persecución penal que incluyó inmunidad amplia a sus cómplices, y que luego ocuparía la secretaría de Trabajo de la primera administración de Donald Trump, es un ejemplo de cuán estructural fue la conducta delictiva de Epstein y sus cómplices. Tanto el enriquecimiento del pederasta como el papel del fiscal Acosta están expuestos en la miniserie documental de Netflix. Dado que el documental es de 2020, en él no está expuesta la complicidad de J.P. Morgan Chase con Epstein y la forma en que este banco facilitó sus delitos al financiar sus actividades. En 2023, J.P. Morgan acordó con las víctimas del pederasta un pago global de 290 millones de dólares y, por su parte, el Deutsche Bank también acordó un pago de compensación con otras víctimas por 70 millones de dólares.  

Afiche del documental de Netflix (2020).
        Jeffrey Epstein: asquerosamente rico llega hasta el sospechoso suicidio de Epstein. El documental posibilita que la voz de las sobrevivientes sea escuchada de manera protagónica. Esa su virtud, esa su validez para que el público reciba información de calidad. Su límite es presentar el caso Epstein como una anomalía: un narcisista, amoral y pederasta que se convirtió en un millonario proxeneta de otros millonarios. Y es que Epstein es la representación de un poder amoral que funciona porque la sociedad del dinero, al igual que se hace de la vista gorda ante el lavado de activos, mira para otro lado cuando el pederasta es millonario. Un sistema que convierte a las personas en mercancías para satisfacer al poder de los que son asquerosamente ricos: las leyes son manipuladas a su antojo y el sistema judicial protege a los perpetradores, el dinero compra complicidades sociales y mediáticas, las infancias se vuelven cuerpos negociables y desechables. El sistema se blinda: selecciona sus chivos expiatorios y protege al resto.   

 Y si bien existen unos pocos ejemplos de sanción moral que han llevado a renuncias de cargos y despojo de honores, hasta el momento, ninguno de los hombres que pagaron por acceso carnal a menores de edad y que cometieron otros crímenes a través del engranaje delictivo de Jeffrey Epstein ha sido procesado judicialmente. De entre todos los participantes en esta trama de crímenes sexuales, hasta hoy, únicamente Ghislaine Maxwell, la cómplice de felonías de Epstein, fue juzgada y cumple su condena de veinte años por tráfico de menores en la prisión federal de Bryan, una cárcel de mínima seguridad a 120 km de Austin, Texas. Difícilmente habrá nuevos juicios en la medida en que los papeles liberados de Epstein, para la justicia norteamericana, constituyen indicios, pero no prueba plena y, por efecto del acuerdo de inmunidad de 2008, muchos de los sospechosos aún estarían penalmente protegidos. A las sobrevivientes, les queda la vía civil y esperar a que el mundo se indigne y sancione moralmente a los millonarios, poderosos y repugnantes perpetradores y al sistema que ha permitido hasta hoy su encubrimiento.

 

La del estribo

 

            The Guardian dijo: «No se equivoquen: este es un libro sobre el poder, la corrupción, el abuso sexual a escala industrial y cómo las instituciones se pusieron del lado del agresor en lugar de sus víctimas... Pero también es un libro sobre cómo una joven se convierte en heroína... Importante [y] valiente». El testimonio de Virginia Roberts Giuffre en Nobody's Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice (La chica de nadie: una memoria de sobrevivir al abuso y luchar por la justicia) apareció poco después de que Giuffre se suicidara en abril de 2025. Ella fue una víctima y sobreviviente clave para enjuiciar a Jeffrey Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell, así como para poner en evidencia al expríncipe Andrés. La voz de Virginia Roberts Giuffre es poderosa en el documental de Netflix y más aún en las páginas de su libro. Aquí, una cita de la introducción: «El trauma es un enemigo astuto. Quienes hemos sobrevivido a sus terrores a menudo nos maravillamos de lo rápido que puede retroceder, al menos al principio. Una vez que llegas a un lugar seguro, tus heridas visibles —tus cortes, tus moretones— sanan y se desvanecen. Tu psique también revive, como un hombre que se está ahogando y que, rescatado de las profundidades, de alguna manera escupe agua oscura y abre los ojos. Pero las víctimas en recuperación como yo sabemos muy bien cómo el trauma acecha en las sombras, siempre ahí. No importa cuántos años pasen ni cuántos terapeutas veas, puede resurgir, sin que nadie lo pida, aparentemente de la nada».