(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

domingo, mayo 10, 2015

Los ojos de mi madre



Aida Corral de Vallejo, 13 de julio de 1925 - 10 de enero de 2004




Los ojos del azul grisáceo más triste del mundo
tú los tenías, madre.

Cuando me mirabas lo hacías con alegría melancólica
—mujer doliente de abandonos que a la caída del sol
calentabas la cena al rescoldo de carbones adormilados—
pero tus ojos llenaban de luz mis tardes niñas de soledad oscuras.
¡Qué esperanzas carcomidas por el óxido del tiempo
acumulaba tu mirada susurrante de rosario y letanías sin fin!
¡Qué torrente de ilusiones en el desván de tu inconsciencia
atravesaba tu mirada como catarata de plegarias desatendidas!
El color de tus ojos es el centro de luz de una foto pintada a mano
retrato que cuelga como un mural de tu memoria resplandeciente.

Los ojos del azul grisáceo más tierno del mundo
acarician mi noche oscura, madre.

3 comentarios:

Lucre dijo...

Muy bello, Raúl.
Un abrazo,
Lucre

Ines Schwalbe dijo...

Gracias querido Raúl por escribir este poema que a mí me recordó a mi madre por eso de los "ojos del azul grisáceo más triste del mundo" y por eso de la "mirada susurrante de rosario y letanías sin fin".
Un abrazo,
Ines

Sebas de Sara dijo...

Te sigo de la única forma en que puedo: leyendo tu obra. Lo hice cuando apenas tenía 12 años y desde ese instante, aquel cuento se convirtió en una meta para mí: escribir. Gracias por Destellos en el mar.