José María y Corina lo habían conversado en alguna de sus tardes de té y facturas: toda muerte engendra ausencias y cada ausencia es un pedazo de muerte que se adhiere para siempre a nuestra piel de solos.
(De El perpetuo exiliado, 2016).
Mostrando entradas con la etiqueta Abdón Ubidia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abdón Ubidia. Mostrar todas las entradas

lunes, mayo 25, 2026

«Cariño, ¿cómo podríamos desarrollar esto bellamente?»

En 2018, Olga Tokarczuck ganó el Premio Nobel de Literatura «por una imaginación narrativa que, con pasión enciclopédica, representa el cruce de fronteras como una forma de vida».

            El titular, al parecer, fue un anzuelo para generar tráfico virtual en las redes sociales: decía que la premio nobel de literatura Olga Tokarczuck había utilizado IA generativa para escribir su última novela. La noticia se basó en lo que dijo Tokarczuck en el foro Impact de Poznań, en Polonia, durante una conversación pública: «Frecuentemente, solo le pregunto a la máquina: “Cariño, ¿cómo podríamos desarrollar esto bellamente?”». Nuevamente, se habló del fin de la novela. El 19 de mayo, Tokarczuck tuvo que morigerar sus declaraciones previas y publicó un comunicado oficial en el que estableció que ella utilizaba IA solo como herramienta de investigación preliminar: «Ninguno de mis textos, incluida la novela que se publicará en polaco este otoño, ha sido escrito con la ayuda de la inteligencia artificial»; más adelante, añadió en tono provocativo: «A veces me inspiro en los sueños, pero antes de que esta oración también sea criticada y destrozada por los expertos, me apresuro a aclarar que son mis propios sueños». ¿Se fue de boca la escritora? ¿Tuvo que retractarse cuando se dio cuenta de que su declaración original extendía una sombra de duda sobre su obra?

De manera simultánea, apareció la noticia de que en el Commonwealth Short Story Prize, el relato ganador «The Serpent in the Grove» cayó bajo la sospecha de haber sido escrito con inteligencia artificial. Según Valeriya Safronova, en su artículo «Este relato ganó un premio literario. ¿Fue escrito por IA?», Sigrid Rausing, editora de la famosa revista Granta, que publicó los cuentos ganadores, explicó que, apenas aparecieron las sospechas sobre el cuento, lo sometieron al escrutinio de Claude.ia y preguntaron si fue generado con IA: «La respuesta fue larga, concluyendo que “casi con toda seguridad no fue producida sin la ayuda de un humano”». La editora añadió: «Puede ser que los jueces hayan otorgado ahora un premio a un caso de plagio de IA; aún no lo sabemos, y quizá nunca lo sepamos». Es decir, nunca sabremos si hubo una estafa literaria en la que el ser humano intervino como ayudante. En el mismo reportaje, nos enteramos de que, el año pasado, Carol Hart se autopublicó 200 novelas románticas con la ayuda de Claude, de Anthropic. ¡Doscientas novelas autopublicadas con ayuda de IA! Solo por la cantidad de novelas concluyo que estamos ante la hiperbólica capacidad de la IA para generar basura textual.

La pregunta de Olga Tokarczuck pidiendo consejo a la IA generativa para escribir un texto bellamente es un punto de inflexión. ¿Cuál es el límite de la autoría personal en estos casos? ¿Lo que se requiere a la IA es solo una tarea de corrección? ¿Lo que se está compartiendo con la IA es la coautoría? ¿El resultado de la coautoría con la IA es acaso el comienzo del fin de la escritura literaria humana? El peligro del uso de IA basada en modelos de lenguaje a gran escala (Large Language Models, LLM) en la escritura de textos literarios, guiados en esta etapa por las instrucciones humanas (prompts), es que no hay límite establecido para saber dónde termina el trabajo humano y donde empieza el trabajo de la IA. Poco a poco se irá cediendo la función de la escritura a las aplicaciones de IA generativa que, según previenen algunos científicos, están diseñadas para apropiarse del saber y del lenguaje humanos.

En el foro ya mencionado, Tokarczuck, después de reconocer el alcance de la asociación periférica y asociativa amplia de hechos que posee la IA en contraposición con el estrecho y enfocado pensamiento académico, admitió: «Me compré la más alta, la más avanzada versión de un modelo de lenguaje y pude ser profundamente sorprendida por cómo fantásticamente amplía mis horizontes y profundiza mi pensamiento creativo». Luego de las preocupaciones que produjeron sus declaraciones vino el comunicado formal de Tokarczuck que zanjó radicalmente la sospecha de cualquier coqueteo intelectual de la autora con la IA generativa. Pero lo dicho inicialmente por ella, quedó registrado. Si la premio nobel de literatura se compra la versión más avanzada de una aplicación de IA generativa para “ampliar y profundizar sus horizontes” al escribir su nueva novela, la autoría literaria ha adquirido, de hecho, una dimensión de escritura artificial.

 ¿Cuál es el valor estético de las 200 novelas autopublicadas en un año por Carol Hart? ¿Cómo detectar un texto escrito con IA en un concurso literario? ¿Cuál es el límite del uso de la IA en la escritura literaria? Si la literatura se convierte en trabajos de coautoría con la IA, yo prefiero volver al placer de leer lo que se ha escrito antes de la intromisión de la IA generativa en el proceso creativo. Hay muchísimos libros que nos están esperando. La IA, como en el bolero, es un cariño malo.

 

La del estribo

 

Quito: El Conejo, 2026, 4ta. ed.
Proyecto Dios. Relato sobre la inteligencia artificial (2023), de Abdón Ubidia, es una alegoría distópica sobre el poder destructor de la IA sobre la libertad humana. El cuento se desarrolla en un nivel realista y sicológico —los problemas mentales de un individuo y su pareja— y otro nivel fantástico y simbólico —un sujeto que se da cuenta del origen de la pérdida de la libertad de pensamiento en una sociedad alienada por la inteligencia artificial—. Y es que la apropiación de lenguaje humano por parte de la IA es la apropiación del pensamiento humano: la sociedad es el cuerpo que requiere la IA para existir autónomamente. «Ahora bien, piensa en una super ideología total, producto de una superinteligencia total. Que lo explique todo. Que sea la única fuente de la verdad […] La Inteligencia artificial se encarnó en nosotros. Y se volvió un Dios omnipotente y omnipresente gobernándonos a todos» (36-37), dice el ser de otro mundo. Quien gobierna los algoritmos, gobierna el pensamiento. Paradójicamente, la edición de un cuento sobre los peligros de la IA para la existencia de la sociedad humana utiliza ilustraciones generadas por Midjourney —en vez de las de un o una artista gráfica— que poco añaden al relato y, más bien, evidencian la expresividad plana de las postales de IA. El cuento nos ubica en una encrucijada: frente al dominio de la IA, solo nos queda la destrucción de aquello que la ha generado. Recuerdo, entonces, la desconexión de la supercomputadora Hal 9000 en 2001: A Space Odyssey (1968), de Stanley Kubrick. Cuando desaparezcan Facebook, Twitter, Instagram y demás «será el comienzo de la primera conspiración verdaderamente universal». El cuento lo plantea: ningún Proyecto Dios debe florecer, so pena de la esclavitud humana.

   

domingo, julio 22, 2018

Hoguera que huye, escritura que permanece


La hoguera huyente condensa en la historia de un personaje el trágico sacrificio de una generación.
      «Son tiempos imposibles. La revolución se nos escapó a nosotros y también a ustedes. Fue una hoguera huyente. La llama purificadora huyó una vez más», dice Marco, el viejo profesor de sociología que fuera militante clandestino, y que ha renunciado a toda acción política. Se lo dice a Pedro, su joven sobrino y discípulo, que es un guerrillero de Alfaro vive, carajo, AVC, que está recuperándose de sus heridas en la casa paterna, instándolo a huir: «¡Toma el avión que te ofrecen! ¡No te suicides, Pedro!».
      La función política de la literatura es una de las más complejas de asumir por cuanto se enfrenta, sobre todo, a la siempre contradictoria verdad histórica, que tiene más que ver con la construcción de un relato, la ideología de quien lo escribe, y el tiempo histórico de la recepción, antes que con la verdad propiamente dicha. Abdón Ubidia ha logrado manejar con solvencia, esta complejidad en su más reciente novelina La hoguera huyente.
      La novelina se concentra en la historia personal de Pedro: su ruptura con la familia y la clase social a la que pertenece, su firme compromiso ideológico, su enamoramiento atravesado por la política, y el sacrificio de su propia vida. La estrategia que utiliza Abdón Ubidia es la de contar estos sucesos desde el punto de vida de un narrador testigo que asiste a la proyección de una película sobre la vida de Pedro. Con aquel entramos a la sala de cine y vemos el filme con sus ojos.
El lenguaje del narrador es directo, sustantivo, despojado de opiniones. Son los hechos narrados los que problematizan ideológicamente al lector de la novela / espectador de la película, mientras transcurre la lectura de la novelina que es, simultáneamente, el tiempo de proyección de la película. La narración adopta el tono discursivo de un guion de tratamiento: el distanciamiento emocional de la voz narrativa respecto de lo narrado contribuye a que la complejidad política y vital asumida por Pedro conmueva por la dolorosa vitalidad de los hechos.
La confrontación entre el hijo y el padre no es solo una problemática generacional; resume la confrontación de dos visiones éticas sobre el mundo. Mientras el padre le dice: «Usaste tu revolución para librarte de mí», el hijo le responde: «Eres apenas una marioneta más de un mundo corrupto». Dos visiones políticas irreconciliables, dos visiones del mundo y de la vida divergentes, dos visiones que desembocarán en el encuentro del hijo con su final trágico y la resignación del padre ante lo irremediable de la muerte.

           
Abdón Ubidia, Quito, 1944.
Abdón Ubidia logra condensar en La hoguera huyente, mediante la historia de un personaje, el trágico sacrificio de una generación que creyó en la utopía revolucionaria sin percatarse de las reales condiciones históricas del país que intentaban cambiar: el tío Marco es una conciencia crítica y cínica marcada por su derrota histórica y el desencanto; Pedro, la víctima de la lucha contra un imposible histórico; el texto, una escritura diáfana que ilumina la realidad de unos años turbulentos.

Publicado en Cartón Piedra, revista cultural de El Telégrafo, el 20.07.18

La fotografía del autor es de la Agencia Andes, del programa "El otro lado de...", conducido por Marco Antonio Bravo.