(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

sábado, septiembre 11, 2021

"Piel de ébano", de Marco T. Robayo: esclavismo y amor en la Cartagena de finales del siglo XVIII

           


En Cartagena de Indias, el jueves 9 de febrero de 1792, el esclavo Joseph es castigado con veinte azotes en la espalda por su amo don Gonzalo de Ulloa. Joseph había intentado violar a Manuela, esclava de Ulloa, una quinceañera a la que todos consideran como la favorita del amo. El mercader español Gonzalo de Ulloa ha perdido su fortuna, estafado por su socio, José de Baltasar. De Ulloa, luego de pagar las deudas con la mercancía que le quedaba, vender casi todos sus bienes y subastar la mitad de sus esclavos, se ha mudado a una modesta vivienda con María Catalina, su mujer, y los cinco esclavos que aún le quedaban. La vida del mercader, su esposa y la esclava es narrada como un fresco de la América colonial y esclavista. Piel de ébano, de Marco T. Robayo, es una amena novela histórica que revela una rigurosa investigación sobre la vida cotidiana de la Cartagena de finales del siglo XVIII, denuncia los horrores de la esclavitud y resalta la lucha de las mujeres por su liberación en la sociedad colonial, en el marco de la vida de una mulata que lucha por ser libre y encontrar el amor.

            La novela está atravesada por la historia de Manuela, una esclava mulata que desciende de Paula de Eguiluz, esclava negra juzgada por la Inquisición tres veces bajo la acusación de brujería, en el siglo XVII. El personaje de Manuela es el de una mujer rebelde que no se doblega frente a las desventuras que le toca vivir. Ella «sabe que para ser libre debe saber un oficio y esa actividad, que ubica a negras, mulatas, solteras y viudas como artesanas en la sociedad cartagenera, es una ocupación honorable que le permitiría pagar su manumisión y vivir con dignidad en el futuro» (20). Manuela convierte la costura en un oficio que le permite mantenerse y, cuando obtiene su libertad, instala una modistería que será el espacio de ejercicio de su libertad. En medio de las vicisitudes del trabajo, Manuela conoce a Alejandro. Ambos protagonizan una historia de amor que tiene los elementos rocambolescos de una época en la que las esperas por el ser amado son desafíos para la permanencia del amor.

            Los horrores de la esclavitud se cuentan en la novela no solo con aquella tanda de azotes que Gonzalo de Ulloa propina a Joseph como castigo, sino con la mera descripción de la condición misma de la esclavitud. La crueldad de los amos hacia sus esclavos despoja a los negros de su condición humana, no solo por el maltrato físico sino porque el trato diario lleva en sí mismo la naturalización de la aberrante condición de servidumbre. La amenaza de la venta como una forma de castigo por parte del amo, el castigo cruel cuando el esclavo intenta escapar, el desprecio social a todo aquel que no sea blanco español o criollo, son elementos que están presentes a lo largo de la novela. Pero, al mismo tiempo, las mujeres esclavas, Dominga y Melchora, encarnan la resistencia de los esclavos a través del mantenimiento del mundo propio y sus prácticas culturales.

           

Marco T. Robayo (Bogotá, 1961)

En la novela de Robayo encontramos el resultado de un prolijo trabajo de investigación histórica. La descripción de la vida cotidiana de la ciudad de Cartagena, de las conductas sociales y la irrupción de personajes históricos en medio de la ficción, logran la construcción de un mundo cargado de historia. Primeramente, la novela construye el marco de las intrigas en la corte española, el papel de la Inquisición en América y logra ensartar a sus personajes en los hilos de aquellas. Así, la ejecución de Félix Fernando Martínez es consignada según el expediente del Archivo General de Indias (145). En segundo lugar, el autor introduce las conversaciones de los protagonistas sobre la rebelión de los comuneros del Socorro, en Santander, comandados por Manuela Beltrán; la presencia de Antonio Nariño como un personaje que participa tangencialmente de la historia de la novela y los avatares que vivían los mercaderes españoles envueltos en los riesgos que les deparaba la inestable fortuna. Finalmente, el autor retrata la vida de la ciudad colonial signada por el afán de lucro, la insalubridad y los prejuicios sociales.

            Marco T. Robayo es un narrador de prosa fluida y manejo medido de la intriga. Quien empiece a leer Piel de ébano querrá continuar su lectura sin tregua para enterarse de las vicisitudes de Manuela y su voluntad de vivir dignamente, en libertad y con amor.


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