José María y Corina lo habían conversado en alguna de sus tardes de té y facturas: toda muerte engendra ausencias y cada ausencia es un pedazo de muerte que se adhiere para siempre a nuestra piel de solos.
(De El perpetuo exiliado, 2016).

sábado, octubre 24, 2015

Sexta carta a la Comunidad de la UASB


Con los parlamentarios andinos juveniles de Lima, Perú, en la sede la CAN, el 7 de octubre de 2015, luego de la conferencia con motivo de los 200 años de la Carta de Jamaica.

Una de las características más relevantes de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador, es haberse consolidado como un centro de postgrados local y regional. Además, su influencia académica abrió el camino para que a mediados de la década de los ’90 otras universidades nacionales se esforzaran por diseñar y ofrecer maestrías en distintas disciplinas del conocimiento. La trayectoria de la UASB, por tanto, es crucial en la vida académica del país y América Latina en las últimas dos décadas, y por sus aulas han pasado no solo estudiantes de Colombia, Venezuela, Bolivia sino que han llegado de otros lares como Argentina, Brasil, España, México, solo por nombrar algunos países hermanos.
Así, mientras las universidades locales —sobre todo algunas privadas— comenzaron a egresar a centenares de estudiantes con un título en cualquier materia, nuestra universidad vigorizaba su sistema y la rigurosidad de sus maestrías contrastaba con el ambiente de facilismo académico de otros centros de educación superior.
Hoy vivimos un momento distinto con respecto a las expectativas académicas de los estudiantes y los docentes; por ejemplo, los doctorados hoy son la meta de quienes han pasado por las etapas previas. Y la UASB también es parte de este fenómeno. Fenómeno que funciona como correlato del clima social, cultural, político y económico de la nueva institucionalidad nacional y regional. Ergo, ha llegado el momento de inaugurar el nuevo ciclo de la UASB; fortaleciendo nuestras mejores conquistas y potenciando una oferta académica en las plazas y especialidades en las cuales aún no ha incursionado. El imperativo hoy es superar cuantitativa y cualitativamente el concepto de los posgrados de investigación. Y, además, convertir a la UASB en una suerte de centro cultural de la ciudad del que se posesione y en el que se posicionen las diferentes manifestaciones artísticas locales y regionales.
Un viejo sueño ha sido que Colombia y Perú tengan también sedes y que las especialidades de maestrías y doctorados se diversifiquen en áreas que esos países consideren para ofertarlos a toda la región. Nuestra sede, la más grande y sólida, quiere impulsar ese objetivo. Sería un aporte nuestro trabajar para que haya complementariedad y que los estudiantes y docentes se movilicen —de acuerdo a sus necesidades académicas— a la sede que cumpla con sus aspiraciones. Y en este proceso de expansión de la UASB, la experiencia acumulada de la UASB, sede Ecuador, será un insumo esencial para su logro. Este es el ciclo que quiero abrir si llego a ser designado rector; es decir, continuaré trabajando para que lo conseguido se afiance y para que iniciemos nuevos retos.
Frente a esa cuestionable práctica de los rumores que, lastimosamente, se está utilizando en contra de mi postulación  —aprovechando que vivo en Bogotá cumpliendo funciones diplomáticas de servicio a mi país—, ratifico, para que no quede duda alguna, algunos principios que guiarán mi gestión. La autonomía universitaria, la libertad de cátedra, la estabilidad laboral y la independencia institucional de cualquier bandería partidista son parte de mis principios y de mi visión académica de ayer y hoy. Docentes, funcionarios y empleados de nuestra universidad, a quienes en su mayoría conozco desde su fundación y con quienes he compartido el crecimiento institucional de la Andina, deben de tener la seguridad de que contaré con su experiencia y cooperación para seguir fortaleciendo la dinámica interna de la universidad y para preparar este nuevo tiempo.
Tener una visión política, una postura ante la coyuntura o una participación militante activa —en cualquier dirección ideológica— son derechos ciudadanos garantizados por la Constitución vigente. Al mismo tiempo, quienes hacemos uso de esos derechos, sabemos que el desafío de los saberes, la tarea de conocer, el ejercicio de la pluralidad, los debates que existen en los diversos campos del conocimiento, son las tareas universitarias que deben prevalecer en el campo institucional. Lo importante es el ambiente de tolerancia y respeto que debemos preservar para los debates y críticas, que se hacen aquí y en cualquier lugar del mundo, con la intención de profundizar teorías, sistemas de pensamiento o métodos de investigación y análisis en un tiempo histórico tan intenso y maravilloso como el actual.
Mi propuesta, como lo he expresado en las cinco cartas anteriores, es abrir otra etapa, considerando el rico legado que se nos deja la actual UASB, en la que todos ustedes, en el lugar que ocupan dentro de la institución, me acompañen y contribuyan a que podamos seguir sirviendo al Ecuador y a la región en lo que mejor sabemos hacer: una academia seria, solvente y responsable con los desafíos del presente y el futuro.

Fraternalmente,
Raúl

En la sede de la Universidad Andina Simón Bolívar, en la Paz, Bolivia, el 8 de octubre de 2015, durante la conferencia sobre los 200 años de la Carta de Jamaica.


PS: Un grupo de docentes y estudiantes ha escrito una carta sobre mi actuación política. Respeto democráticamente sus puntos de vista de ciudadanos que se oponen al gobierno, pero es claro que no los comparto. De la misma manera, espero que quienes hablan de la diversidad y pluralidad respeten mi opción política, y no la condenen —anteponiendo prejuicios y evidenciando sectarismo— por el solo hecho de no ser la que ellos profesan. Creo en la participación política como uno de los deberes éticos de ciudadanía y siempre he manifestado que un intelectual debe tomar partido. La intolerancia aparece cuando se critica a quien toma partido por un proyecto y proceso político solo porque no coincide con la ideología política de quienes formulan la crítica. Debo, sin embargo, señalar que durante mi gestión como ministro de Educación jamás fueron perseguidos los maestros; por el contrario, desarrollamos un programa de jubilación docente que inició multiplicando el bono de jubilación de US$ 800 a US$ 12.000. Asimismo, comenzamos el sistema de evaluación y logramos un alza significativa del salario del magisterio. Además, fue eliminado todo pago en el sistema educativo público, se fortaleció la alimentación escolar, fueron ejecutados los programas de reconstrucción de escuelas y uniformes escolares con un componente de inclusión económica, y universalizamos el programa de textos escolares. Obviamente, cometimos errores y quedaron tareas pendientes pero, en términos generales, logramos rescatar a la educación pública de la injerencia partidista que atentaba contra su calidad.

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