José María y Corina lo habían conversado en alguna de sus tardes de té y facturas: toda muerte engendra ausencias y cada ausencia es un pedazo de muerte que se adhiere para siempre a nuestra piel de solos.
(De El perpetuo exiliado, 2016).

domingo, septiembre 07, 2008

Solidarios con Ernesto Cardenal

“Denunciamos el reciente ataque del gobierno de Daniel Ortega contra el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. El Padre Cardenal había sido acusado en 2005 por injurias a raíz de una carta que publicó en defensa propia, y recibió una sentencia absolviéndolo de estos cargos y declarándolo inocente, tan absurda era la acusación. Ahora, un juez obediente a Ortega ha revocado esa sentencia declarándolo culpable. Esta acción es totalmente ilegal. La legislación nicaragüense considera que una sentencia sólo puede ser apelada en los seis meses siguientes, de lo contrario se considera cosa juzgada, y no puede cambiarse. Pero el sistema judicial responde a la voluntad política de Daniel Ortega. Todo aparece como una clara represalia por la permanente actitud crítica del padre Cardenal contra los abusos del gobierno de Ortega.

“Casualmente, esta sentencia fue dictada a su regreso de la toma de posesión del Presidente Lugo en Paraguay, a la que fue invitado de honor y a la que Daniel Ortega se vio impedido de asistir por el rechazo de las organizaciones feministas a su presencia, dada la acusación de abuso sexual que le hiciera su hijastra, Zoilamérica Narváez. En Paraguay, como en otros lugares, Cardenal dijo lo que piensa de Ortega. “La integridad de Ernesto Cardenal y sus credenciales como persona que ha dedicado su vida a la causa de la justicia, confieren enorme autoridad a sus críticas, tanto dentro como fuera de Nicaragua. Esto resulta intolerable para Daniel Ortega y es la razón por la cual Ernesto Cardenal ha sido condenado en un fallo judicial injusto y vengativo, y por tanto escandaloso.

“Ernesto Cardenal es la más reciente víctima del acoso sistemático orquestado en contra de todos aquellos que han levantado sus voces para denunciar la falta de transparencia, el estilo autoritario y el comportamiento inescrupuloso y la falta de ética de Daniel Ortega en su retorno al poder. Llamamos a los escritores y amigos de Nicaragua en el mundo a denunciar esta persecución política, a demandar el cese de estas acusaciones ilegales e infundadas y a expresar su solidaridad con Ernesto Cardenal y con el derecho del pueblo nicaragüense a vivir libre de miedo y represión.”

El comunicado lo firman Héctor Abad Faciolince, de Colombia; Hugo Achugar (Uruguay), Luis Fernando Afanador (Colombia), Héctor Aguilar Camín (México), Sergio Aguayo (México), Sealtiel Alatriste (México), Eliseo Alberto (Cuba), Felipe Aljure (Colombia), Nuria Amat (España), Jotamario Arbeláez (Colombia),Arturo Arias (Guatemala), Raúl Arias Lovillo (Rector Universidad Veracruzana, México), Edda Armas (Presidenta Pen Club de Venezuela). También Ricardo Bada (España), Juan Antonio Blanco (Cuba), Alberto Barrera Tyszka (Venezuela), Mario Benedetti (Uruguay), Paul Berman (Estados Unidos), Jorge Boccanera (Argentina), Juan Carlos Botero (Colombia), Carmen Boullosa (México), Javier Bozalongo (España), Rosa María Britton (Panamá), Chico Buarque de Holanda (Brasil), Dionisio Jorge Cabal Antillón (Costa Rica), Carlos Campos (México), Javier Campos (Chile), Marco Antonio Campos (México), Eduardo Casanova (Venezuela), Adolfo Castañón (México). Asimismo Horacio Castellanos Moya (El Salvador), Arturo Corcuera (Perú), Victoria de Estefano (Venezuela), Luis Antonio de Villena (España), Arturo Echavarría (Puerto Rico), Joaquín Estefanía (España), Festival de Poesía de Granada (España), Julio Figueroa (México), Raúl Figueroa Sarti (Guatemala), Ramón Fonseca M. (Panamá), Eduardo Galeano (Uruguay), Eduardo García Aguilar (Colombia), Isaac Goldemberg (Perú), Francisco Goldman (Estados Unidos/Guatemala). Luis Marcelino Gómez (Cuba), Gloria Guardia (Panamá), Heinz Günther (Alemania), Rafael Gumucio (Chile), Patricia Guzmán Bajares (Venezuela), Rafael Ángel Herra (Costa Rica), Francisco Hernández (México), Jorge F. Hernández (México), Miguel Huezo Mixco (El Salvador), Saúl Ibargoyen (Uruguay), Ana Istarú (Costa Rica), Bianca Jagger (Inglaterra), Darío Jaramillo (Colombia), Noe Jitrik (Argentina), Alicia Kozameh (Argentina), Nelly Keoseyán (México), Patricia Lara (Colombia), Rafael Lemus (México), Walter Lingán (Perú), Luce López- Baralt (Puerto Rico), Mercedes López-Baralt (Puerto Rico). Rafael Lemus Falcón (México), Tomás Eloy Martínez (Argentina), Ángeles Mastretta (México), Oscar Marcano (Venezuela), Willy Mckey (Venezuela), Salvador Medina Barahona (Panamá), Antonio Melis (Italia), María Luisa Mendoza (México), Mario Mendoza (Colombia), Seymour Menton (Estados Unidos), Carlos Meneses Cárdenas (Perú), Tulio Mora (Presidente Pen Club del Perú), Ana María Moix (España), Thelma Nava (México), Marysa Navarro (España/ Estados Unidos), Eric Nepomuceno (Brasil), Abraham Nuncio (México), Fernando Obregón (Perú), Julio Ortega (Perú), William Ospina (Colombia), José Miguel Oviedo (Perú), Cristina Pacheco (México), José Emilio Pacheco (México), Antonio Pasquali Grecco (Venezuela), Lola Pereira Varela (Red Internacional de Escritores por la Tierra), Cecilia Palma (Chile), Alfredo Pita (Perú). Del mismo modo firman José María Pérez Gay (México), Cristina Peri Rossi (Uruguay), Nélida Piñón (Brasil), Frances Puértolas (Brasil/España), Vicente Quirarte (México), Josué Ramírez Velázquez (México), Margaret Randall (Estados Unidos), Rosa Regás (España), Iván Restrepo (Colombia), Laura Restrepo (Colombia), Ricardo Ríos Torres (Panamá), Virginia Riquelme (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia), Abelardo Rodríguez Macías (México). Daniel Rodríguez Moya (España), Miguel Rojas Mix (Chile), Armando Rojas Guardia (Venezuela), Ana Rossetti (España), José Carlos Rosales (España), José Carlos Rovira (España), Carmen Ruiz-Barrionuevo (España), Alejandro Sánchez-Aizcorbe (Perú), Julio Eutiquio Sarabia (México), Stacey Alba Scar (Estados Unidos), Federico Schopf (Chile), Hermann Schulz (Alemania), Ricardo Silva Romero (Colombia), Norita Scott-Pezet (Panamá), Antonio Skarmeta (Chile), Saúl Sosnowski (Argentina), Mariluz Suárez (México). Firman también Miguel Torres, Marita Troiano (Perú), Imma Turbau (España), David Unger (Estados Unidos), Marcela Valencia Tsuchiya (Perú), Fernando Valverde (España), Jorge Valdés Díaz Velez (México), Mario Vargas Llosa (Perú), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Francisco Vélez Nieto (España), Minerva Margarita Villarreal (México), José Javier Villarreal (México), Maruja Vieira (Colombia), Juan Villoro (México), Carlos Vitale (España), Yevgeny Yevtushenko (Rusia), José Félix Zavala (México), Zingonia Zingone (Italia), Alejo Urdaneta (Venezuela).

Añado mi voz a estas voces solidarias: la política, cuando solo sirve para esgrimir la irracionalidad del poder, no vale nada frente a un espíritu como el tuyo, Ernesto de Solentiname, que ha hecho de la ética y la estética un solo acto del ser expresado en la escritura poética.

SARAMAGO, GALEANO, YEVTUSHENKO
El premio Nobel de Literatura, José Saramago, emitió la siguiente declaración: “La primera precaución consistirá en no confundir nunca la ley con la justicia. A Ernesto Cardenal no le ha servido ley porque la administra una justicia que se dejó corromper por los rencores y las envidias del poder. Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega indigno de su propio pasado, incapaz ahora de reconocer la grandeza de alguien a quien hasta un papa, en vano, intentó humillar. A Daniel Ortega le pido que se mire en un espejo y me diga qué es lo que encontrará en él. Si le da vergüenza, al menos que tenga la valentía de pedir perdón. Si no lo pide, si no levanta la voz para clamar, él mismo, contra la condena de Ernesto Cardenal, sabremos que sus méritos humanos y políticos han caído a cero. Una vez más una revolución ha sido traicionada desde dentro.”

A su vez Eduardo Galeano dijo: “toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame gobierno. Estas infamias te elogian, Ernesto. Te abraza, desde lejos, desde cerca, Eduardo Galeano.”

Asimismo, Yevgeny Yevtushenko, emitió la siguiente declaración: “Continuo recibiendo cartas por algunos escritores latinoamericanos muy conocidos que se parecen a pedazos de películas de horror. En ellas me avisan que el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal está bajo amenaza de arresto en su propio país. Estos rumores -ojalá rumores- se parecen a los sueños más increíbles que no se pueden imaginar porque el nombre de Cardenal ha sido durante muchos años el símbolo del alma del pueblo de Nicaragua. Si esta información es verdad, eso es la peor cosa para el prestigio de ese país. Nuestro poeta Pushkin escribía en su obra Mozart y Salieri que ‘el genio y la maldad son incompatibles’.

Tomado de Listindiario, www.listin.com.do

martes, agosto 19, 2008

Mi desafiliación de Izquierda Democrática

Quito, agosto 18, 2008

Doctor
Andrés Páez
Presidente Nacional de Izquierda Democrática

Estimado Andrés:

Frente a la decisión de Izquierda Democrática de apoyar el voto nulo en el referéndum del 28 de septiembre en el que se aprobará o no la Constitución de 2008, considero necesario realizar las siguientes observaciones:

1.- Nuestro país vive un momento de transformación histórica: el viejo poder se está desmoronando; su representación y el discurso que generó se convirtieron en prácticas vacuas y sin credibilidad. La ciudadanía tomó consciencia de que las conductas partidarias de antaño se redujeron a maniobras coyunturales en el recinto legislativo; que los partidos olvidaron la construcción de un proyecto de país sostenido por los ciudadanos; y que sus cuadros dirigentes no se rejuvenecieron. Por eso, en el referéndum para aprobar o no la Constitución de 2008 está en juego la posibilidad de un futuro de esperanza para nuestro país frente a la recomposición de esos grupos que anhelan el regreso del maridaje perverso que se dio entre el poder político y el poder económico.

2.- La Constitución de 2008, más allá de las observaciones puntuales que se le puedan hacer como parte del proceso de deliberación democrática, es, en términos generales, el marco institucional que requiere nuestra Patria para instaurar un régimen de justicia social con libertad, tal como Izquierda Democrática lo proclamó desde su fundación. Resulta paradójico que, cuando existe la posibilidad histórica de cambiar sustancialmente las relaciones de poder en nuestro país, la ID resuelva ponerse a espaldas de dicho proceso.

3.- Que los partidos que representan a la derecha política estén en contra de este proceso ciudadano y de la Constitución de 2008 no es de extrañarse: después de todo, su poder ha sido “el poder” y son la representación orgánica de los intereses que mantuvieron el injusto orden social y económico en el que ha vivido nuestro país y que ha sido afectado por este proceso. Pero que un partido que dice actuar bajo la ideología socialdemócrata y que siempre lideró la tendencia progresista no sintonice con la transformación política que la ciudadanía ha venido demandando es para mí, además de doloroso, un síntoma del olvido del pensamiento socialista democrático y de una práctica política capaces de concretar la esperanza de un país diferente.

4.- Estoy convencido de que promover el voto nulo en este referéndum es, en los efectos reales, oponerse a la posibilidad cierta del marco jurídico que nuestra gente reclama para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En la medida en que mantengo un pensamiento y una práctica política socialista y democrática, estoy a favor de la aprobación de la Constitución de 2008 en el referéndum del 28 de septiembre próximo.

En consecuencia, por lo dicho anteriormente, comunico a usted mi desafiliación de Izquierda Democrática, partido en el que milité desde junio de 1990.

Saludos cordiales,

Raúl Vallejo Corral

domingo, julio 20, 2008

La tradicional sencillez del buen contar

Existen acontecimientos de nuestra historia a los que todavía les hace falta más de una interpretación literaria que dé cuenta del espíritu que los envolvió. A la Costa, de Luis A. Martínez, por ejemplo, recuperó para la literatura las contradicciones espirituales que vivía nuestro país en medio de la Revolución Liberal, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. En Las cruces sobre el agua, Joaquín Gallegos Lara, relata no solo el espíritu social que existía en los años en que tuvo lugar la matanza del 15 de Noviembre de 1922 sino que también hace de Guayaquil un personaje en construcción. Jorge Enrique Adoum, en Entre Marx y una mujer desnuda, disecciona el fracaso de una utopía enarbolada por una izquierda comunista incapaz de leer la realidad nacional que le tocaba transformar.

Si bien ha sido mencionado en varias obras, el trauma nacional del 41 ha esperado por más de sesenta años para que la palabra de la literatura lo ponga como el asunto principal de una novela, como sucede en Cuando tú te hayas ido, de Hugo Larrea Benalcázar. No se trata de una novela histórica, en el sentido estricto del término, sino de una novela embebida en la historia. Se trata de una novela en la que sus personajes viven la historia sin fatalismos ni heroicidades impostadas sino en la profundidad de lo cotidiano y las batallas de los seres comunes ante los acontecimientos que no pueden controlar. «La nación huele a moho», dice uno de los personajes que narra la novela: y en esa frase sintetiza el espíritu de un pueblo deseoso de manifestar su heroísmo y, al mismo tiempo, sometido por un gobernante cobarde y represor que contaba los días de su permanencia en el poder.

Cuando tú te hayas ido es también el retrato de una pequeña sociedad provinciana, de sus costrumbre y de su gente, en la mitad del siglo XX ecuatoriano y de la manera como éstos sufrieron, y lucharon a su modo, la Guerra del 41. En ese microcosmos, unas «melcochas bailables», sarao de jóvenes inocentes, es un acontecimiento en cuyo alrededor se juegan las tensiones sociales y políticas del momento y el asesinato de la prostituta Eudocia pone al descubierto todo el horror de la guerra en medio de lo cotidiano. Asimismo, la novela es el testimonio de esa resistencia heróica y anónima de una guerra que nos cubrió de vergüenza por la actitud antipatriótica del gobierno de Arroyo del Río: desde la literatura nos encontramos con el patriotismo de la gente de todos los días en un momento en que el espíritu de la nación se encontraba carente de liderazgo y de unidad.

La novela está narrada con un lenguaje que no por coloquial cae en lo vulgar y no por cotidiano deja a un lado las grandes reflexiones sobre la realidad histórica que están viviendo los personajes. El tono de la novela de Hugo Larrea tiene la chispa de los narradores orales, de aquellos buenos conversadores, de quienes saben la mejor de manera de contar una historia y atrapar la atención de su audiencia. Un sentido del humor, cotidiano también, atraviesa el texto: las frases en este sentido se multiplican y el lector no puede dejar de sonreír frente a ellas.

Esta novela no se propone ni la experimentación literaria ni la búsqueda de un nuevo lenguaje. Tampoco se ubica en las estéticas posmodernas de este milenio. Prefiere anclarse en la tradicional sencillez del buen contar. Hugo Larrea sabe manejar la intriga: la historia de Eudocia, que atraviesa la novela como historia de amor prostibulario se convierte, a medidad que avanza el relato, en una historia de horror atravesada por la conducta criminal de los fascistas y la complicidad de un gobierno corrupto.

Cuando tú te hayas ido, de Hugo Larrea Benalcázar, es una novela cuya fortaleza reside en la capacidad de las voces narrativas para contar una historia en la tradición de aquellos conversadores célebres. Una apuesta al valor de los jóvenes en los cambios que reclama una sociedad. Una recreación literaria del espíritu de aquellos años en los que la Guerra del 41 había sumido al Ecuador en la desesperanza y, al mismo tiempo, el testimonio de que no todo era oscuridad: de que, en el seno del patriotismo de la gente de todos los días, se fraguaba el germen de la rebeldía. Una novela dolida de Patria.