(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

lunes, septiembre 01, 2014

La voz de Ovidio: En sendas distintas


            Un cubano que canta pasillos con el alma Caribe y cuya voz se apropia de los sentimientos de la mitad del mundo. Una voz melodiosa de tonos suaves que baña de sensualidad la cadencia tristona de nuestros pasillos más populares.
Ovidio González con el acompañamiento del trío Los Embajadores, cubano también, ha logrado con su disco En sendas distintas un álbum de pasillos que estremece el espíritu por su interpretación cargada de intensidad y por los arreglos musicales que introducen un acompañamiento al piano que nos envuelve en el filin cubano.
            Justamente, “Sendas distintas” es un ejemplo de la propuesta de Ovidio en este disco: una introducción protagonizada por el piano y la percusión propios del filin, que prepara la entrada de la melódica y envolvente voz de Ovidio; piano y percusión que lo acompañarán, durante toda la canción, en su singular interpretación del pasillo. En este mismo sentido, he disfrutado con emocionada nostalgia, por su preciosista mixtura de pasillo, bolero y jazz, las versiones de “Sombras”, de “Corazón que no olvida” y de “Reproche”.
            En sendas distintas (2012), de Ovidio González, es un álbum que reinterpreta al pasillo ecuatoriano mediante la irrupción rítmica del filin cubano. La voz armoniosa de Ovidio impregna, tanto con su delicadeza como con su fuerza, de seductora musicalidad esta propuesta de apasionado canto. Desde mi butaca de aficionado, brindo por esa cubanidad que ostenta el pasillo ecuatoriano de Ovidio.