(Fragmento de la obra "Tardes de lluvia en el porche", de la artista María Rosa Muñoz)

El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
(Dicho por Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa, de Umberto Eco).

sábado, septiembre 27, 2008

Vita brevis, la reivindicación de lo sensual

En el año 386 se produce la conversión de Aurelio Agustín, quien en el 397 será nombrado Obispo de Hipona y un año más tarde terminará sus famosas Confesiones. Desde ese momento, la concubina que tomara a los dieciocho años, en el 372, quedaría para la posteridad como una representación de sus más abyectos desvaríos carnales. Pero la literatura, que toca lo sagrado y lo convierte en profano, ha recuperado para el espíritu escéptico de nuestros días la voz de Floria Emilia, aquella concubina anónima, hoy nominada gracias a las mentiras verdaderas de la novela.

Vita brevis (1997), de Jostein Gaarder (Oslo, 1952), no está dirigida al público juvenil como lo estuviera El mundo de Sofía (1991). Vita brevis es una novela que confronta al carácter maniqueo de las Confesiones, de San Agustín, desde la voz recuperada de su concubina, símbolo del Otro-sin-poder, y reivindica la sensualidad humana como la única realización posible del amor.


La estrategia de verdad no es nueva: se trata de un manuscrito de dudosa procedencia que el autor dice haber encontrado en la feria de San Telmo, en Buenos Aires, del que nos entrega la traducción del latín. Manuscrito perdido, tal vez para siempre, porque el autor declara haberlo entregado a la Biblioteca del Vaticano sin pedir recibo para luego obtener la respuesta de que tal manuscrito nunca existió. Pero esa estrategia permite que Floria Emilia, la amante anónima de San Agustín, sea nominada, tenga voz y dialogue, mediante una epístola, con el patriarca de la iglesia católica.


“Son mis confesiones –escribe Floria–, si lo prefieres, pues considero esta carta algo más que un saludo personal: es también una carta dirigida al obispo de Hipona Regia (...) Puede mi carta ser considerada, entonces, una carta a toda la Iglesia cristiana...”. En este sentido, la voz de Floria es la palabra del Otro-sin-poder que construye un discurso que desacraliza el carácter autoritario de las Confesiones. De manera sutil, el personaje femenino restituye por sí mismo el sitio que le corresponde frente al hombre poderoso cuyas debilidades conoce: “Te sentías orgulloso, un triunfador, por tenerme a tu lado; no tanto por haberme elegido como porque yo te hubiera elegido a ti”.


A partir del recuerdo de un episodio en la vida de Floria y Agustín, la exconcubina organiza la reivindicación del carácter sensual del amor. “Cuando hubimos cruzado el Arno, me detuviste poniéndome una mano cariñosa en el hombro y me pediste permiso para olerme el cabello (...) me abrazaste tiernamente y susurraste: ‘¡La vida es tan breve, Floria!”. Me agarraste con fuerza la mano, como si hubieras decidido no olvidar nunca ese momento, y entonces oliste mi pelo”.


El episodio es una conjunción exhuberante de sentidos: susurrar, abrazar con ternura, oler el pelo; atravesada por la idea de “vita brevis” cuya obvia complementariedad es “carpe diem”, o sea: ya que la vida es breve, debemos vivir cada día con intensidad. Frente al renunciamiento, en nombre de Dios, que San Agustín hace de los sentidos, Floria los reinvindica en nombre del amor. Pero va más allá: demuestra que la renuncia de San Agustín es un renunciamiento egoísta: él la ha expulsado de su lado y de su corazón únicamente en provecho de su propia alma.


Vita brevis, más allá del confrontamiento filosófico y teológico, es una deslumbrante apuesta por el amor y la sensualidad: “La vida es tan breve –escribe Floria– que no podemos emitir juicio de culpabilidad alguno sobre el amor”.


Nayón, 07.08.99

domingo, septiembre 07, 2008

Solidarios con Ernesto Cardenal

“Denunciamos el reciente ataque del gobierno de Daniel Ortega contra el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. El Padre Cardenal había sido acusado en 2005 por injurias a raíz de una carta que publicó en defensa propia, y recibió una sentencia absolviéndolo de estos cargos y declarándolo inocente, tan absurda era la acusación. Ahora, un juez obediente a Ortega ha revocado esa sentencia declarándolo culpable. Esta acción es totalmente ilegal. La legislación nicaragüense considera que una sentencia sólo puede ser apelada en los seis meses siguientes, de lo contrario se considera cosa juzgada, y no puede cambiarse. Pero el sistema judicial responde a la voluntad política de Daniel Ortega. Todo aparece como una clara represalia por la permanente actitud crítica del padre Cardenal contra los abusos del gobierno de Ortega.

“Casualmente, esta sentencia fue dictada a su regreso de la toma de posesión del Presidente Lugo en Paraguay, a la que fue invitado de honor y a la que Daniel Ortega se vio impedido de asistir por el rechazo de las organizaciones feministas a su presencia, dada la acusación de abuso sexual que le hiciera su hijastra, Zoilamérica Narváez. En Paraguay, como en otros lugares, Cardenal dijo lo que piensa de Ortega. “La integridad de Ernesto Cardenal y sus credenciales como persona que ha dedicado su vida a la causa de la justicia, confieren enorme autoridad a sus críticas, tanto dentro como fuera de Nicaragua. Esto resulta intolerable para Daniel Ortega y es la razón por la cual Ernesto Cardenal ha sido condenado en un fallo judicial injusto y vengativo, y por tanto escandaloso.

“Ernesto Cardenal es la más reciente víctima del acoso sistemático orquestado en contra de todos aquellos que han levantado sus voces para denunciar la falta de transparencia, el estilo autoritario y el comportamiento inescrupuloso y la falta de ética de Daniel Ortega en su retorno al poder. Llamamos a los escritores y amigos de Nicaragua en el mundo a denunciar esta persecución política, a demandar el cese de estas acusaciones ilegales e infundadas y a expresar su solidaridad con Ernesto Cardenal y con el derecho del pueblo nicaragüense a vivir libre de miedo y represión.”

El comunicado lo firman Héctor Abad Faciolince, de Colombia; Hugo Achugar (Uruguay), Luis Fernando Afanador (Colombia), Héctor Aguilar Camín (México), Sergio Aguayo (México), Sealtiel Alatriste (México), Eliseo Alberto (Cuba), Felipe Aljure (Colombia), Nuria Amat (España), Jotamario Arbeláez (Colombia),Arturo Arias (Guatemala), Raúl Arias Lovillo (Rector Universidad Veracruzana, México), Edda Armas (Presidenta Pen Club de Venezuela). También Ricardo Bada (España), Juan Antonio Blanco (Cuba), Alberto Barrera Tyszka (Venezuela), Mario Benedetti (Uruguay), Paul Berman (Estados Unidos), Jorge Boccanera (Argentina), Juan Carlos Botero (Colombia), Carmen Boullosa (México), Javier Bozalongo (España), Rosa María Britton (Panamá), Chico Buarque de Holanda (Brasil), Dionisio Jorge Cabal Antillón (Costa Rica), Carlos Campos (México), Javier Campos (Chile), Marco Antonio Campos (México), Eduardo Casanova (Venezuela), Adolfo Castañón (México). Asimismo Horacio Castellanos Moya (El Salvador), Arturo Corcuera (Perú), Victoria de Estefano (Venezuela), Luis Antonio de Villena (España), Arturo Echavarría (Puerto Rico), Joaquín Estefanía (España), Festival de Poesía de Granada (España), Julio Figueroa (México), Raúl Figueroa Sarti (Guatemala), Ramón Fonseca M. (Panamá), Eduardo Galeano (Uruguay), Eduardo García Aguilar (Colombia), Isaac Goldemberg (Perú), Francisco Goldman (Estados Unidos/Guatemala). Luis Marcelino Gómez (Cuba), Gloria Guardia (Panamá), Heinz Günther (Alemania), Rafael Gumucio (Chile), Patricia Guzmán Bajares (Venezuela), Rafael Ángel Herra (Costa Rica), Francisco Hernández (México), Jorge F. Hernández (México), Miguel Huezo Mixco (El Salvador), Saúl Ibargoyen (Uruguay), Ana Istarú (Costa Rica), Bianca Jagger (Inglaterra), Darío Jaramillo (Colombia), Noe Jitrik (Argentina), Alicia Kozameh (Argentina), Nelly Keoseyán (México), Patricia Lara (Colombia), Rafael Lemus (México), Walter Lingán (Perú), Luce López- Baralt (Puerto Rico), Mercedes López-Baralt (Puerto Rico). Rafael Lemus Falcón (México), Tomás Eloy Martínez (Argentina), Ángeles Mastretta (México), Oscar Marcano (Venezuela), Willy Mckey (Venezuela), Salvador Medina Barahona (Panamá), Antonio Melis (Italia), María Luisa Mendoza (México), Mario Mendoza (Colombia), Seymour Menton (Estados Unidos), Carlos Meneses Cárdenas (Perú), Tulio Mora (Presidente Pen Club del Perú), Ana María Moix (España), Thelma Nava (México), Marysa Navarro (España/ Estados Unidos), Eric Nepomuceno (Brasil), Abraham Nuncio (México), Fernando Obregón (Perú), Julio Ortega (Perú), William Ospina (Colombia), José Miguel Oviedo (Perú), Cristina Pacheco (México), José Emilio Pacheco (México), Antonio Pasquali Grecco (Venezuela), Lola Pereira Varela (Red Internacional de Escritores por la Tierra), Cecilia Palma (Chile), Alfredo Pita (Perú). Del mismo modo firman José María Pérez Gay (México), Cristina Peri Rossi (Uruguay), Nélida Piñón (Brasil), Frances Puértolas (Brasil/España), Vicente Quirarte (México), Josué Ramírez Velázquez (México), Margaret Randall (Estados Unidos), Rosa Regás (España), Iván Restrepo (Colombia), Laura Restrepo (Colombia), Ricardo Ríos Torres (Panamá), Virginia Riquelme (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia), Abelardo Rodríguez Macías (México). Daniel Rodríguez Moya (España), Miguel Rojas Mix (Chile), Armando Rojas Guardia (Venezuela), Ana Rossetti (España), José Carlos Rosales (España), José Carlos Rovira (España), Carmen Ruiz-Barrionuevo (España), Alejandro Sánchez-Aizcorbe (Perú), Julio Eutiquio Sarabia (México), Stacey Alba Scar (Estados Unidos), Federico Schopf (Chile), Hermann Schulz (Alemania), Ricardo Silva Romero (Colombia), Norita Scott-Pezet (Panamá), Antonio Skarmeta (Chile), Saúl Sosnowski (Argentina), Mariluz Suárez (México). Firman también Miguel Torres, Marita Troiano (Perú), Imma Turbau (España), David Unger (Estados Unidos), Marcela Valencia Tsuchiya (Perú), Fernando Valverde (España), Jorge Valdés Díaz Velez (México), Mario Vargas Llosa (Perú), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Francisco Vélez Nieto (España), Minerva Margarita Villarreal (México), José Javier Villarreal (México), Maruja Vieira (Colombia), Juan Villoro (México), Carlos Vitale (España), Yevgeny Yevtushenko (Rusia), José Félix Zavala (México), Zingonia Zingone (Italia), Alejo Urdaneta (Venezuela).

Añado mi voz a estas voces solidarias: la política, cuando solo sirve para esgrimir la irracionalidad del poder, no vale nada frente a un espíritu como el tuyo, Ernesto de Solentiname, que ha hecho de la ética y la estética un solo acto del ser expresado en la escritura poética.

SARAMAGO, GALEANO, YEVTUSHENKO
El premio Nobel de Literatura, José Saramago, emitió la siguiente declaración: “La primera precaución consistirá en no confundir nunca la ley con la justicia. A Ernesto Cardenal no le ha servido ley porque la administra una justicia que se dejó corromper por los rencores y las envidias del poder. Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega indigno de su propio pasado, incapaz ahora de reconocer la grandeza de alguien a quien hasta un papa, en vano, intentó humillar. A Daniel Ortega le pido que se mire en un espejo y me diga qué es lo que encontrará en él. Si le da vergüenza, al menos que tenga la valentía de pedir perdón. Si no lo pide, si no levanta la voz para clamar, él mismo, contra la condena de Ernesto Cardenal, sabremos que sus méritos humanos y políticos han caído a cero. Una vez más una revolución ha sido traicionada desde dentro.”

A su vez Eduardo Galeano dijo: “toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame gobierno. Estas infamias te elogian, Ernesto. Te abraza, desde lejos, desde cerca, Eduardo Galeano.”

Asimismo, Yevgeny Yevtushenko, emitió la siguiente declaración: “Continuo recibiendo cartas por algunos escritores latinoamericanos muy conocidos que se parecen a pedazos de películas de horror. En ellas me avisan que el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal está bajo amenaza de arresto en su propio país. Estos rumores -ojalá rumores- se parecen a los sueños más increíbles que no se pueden imaginar porque el nombre de Cardenal ha sido durante muchos años el símbolo del alma del pueblo de Nicaragua. Si esta información es verdad, eso es la peor cosa para el prestigio de ese país. Nuestro poeta Pushkin escribía en su obra Mozart y Salieri que ‘el genio y la maldad son incompatibles’.

Tomado de Listindiario, www.listin.com.do